Hace más de ocho décadas, la familia Rojaczewski comenzó un proyecto que hoy se convirtió en un verdadero oasis natural y turístico: El Edén de Pedro y María, Homenaje a los Padres. Lo iniciaron Andrés Jesús Rojaczewski y su abuelo, quienes contaban con una fábrica de almidón de mandioca y un pequeño secadero, además de generar su propia energía eléctrica de 20 KVA gracias a una rueda hidráulica impulsada por la generosidad de un arroyo cercano.

Con el tiempo, ese legado se transformó. La familia decidió reconvertir la chacra aprovechando el recurso más valioso: el agua. Así nació un espacio turístico que combina naturaleza, recreación y producción sustentable. El lugar cuenta con piletas de natación, saltos y cascadas, y el arroyo La Cruz atraviesa todo el predio, brindando un marco natural único.
El Edén también se destaca por su producción de peces de estanque, un proyecto pensado y controlado que permite disfrutar del famoso “pesqué y pague”. Los visitantes pueden disfrutar de un asado en las numerosas parrillas, pedir pescado fresco para degustar o llevarlo a casa, y alojarse en la cabaña para cuatro personas o acampar rodeados de naturaleza.

La familia busca desmitificar la idea de que el pescado de estanque tiene mal sabor; un estanque cuidado y saludable produce pescado de primera calidad y sabor excepcional, disponible todo el año.
El Edén de Pedro y María es, sin dudas, un ejemplo de cómo la tradición familiar, el respeto por la naturaleza y la innovación pueden combinarse para ofrecer experiencias turísticas y gastronómicas únicas, manteniendo vivo un legado que comenzó hace 80 años.
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