La reciente preocupación global por un brote de ébola en algunas regiones de África ha puesto en alerta a la industria turística. Sin embargo, los principales actores del sector de gestión de destinos (DMCs) en países como Uganda y Ruanda han actuado rápidamente para mitigar el impacto en la percepción de seguridad de los viajeros y mantener la continuidad de sus operaciones.
Específicamente, el DMC “Mogambo Experiences” ha enfatizado que sus itinerarios y clientes no se encuentran en las zonas afectadas por el brote, como la República Democrática del Congo. Este enfoque proactivo busca disipar temores infundados y asegurar que las experiencias de viaje ofrecidas en la región conservan los más altos estándares de seguridad y bienestar para los visitantes.
La gestión de crisis sanitarias es un componente crítico en la resiliencia del sector turístico. La capacidad de los DMCs para comunicar de forma clara y transparente, diferenciando las zonas de riesgo de las seguras, es fundamental para evitar una caída generalizada en el volumen de reservas y proteger el RevPAR (Ingresos por Habitación Disponible) de los alojamientos asociados.
La estrategia de los DMCs de evitar explícitamente las zonas de brote es una práctica estándar de mitigación de riesgos. Esto no solo protege la integridad física de los turistas, sino que también salvaguarda la reputación del destino y la viabilidad económica de las empresas turísticas locales que dependen de la conectividad aérea y la confianza del mercado emisor.
En un entorno donde la información se difunde con rapidez, la comunicación efectiva se convierte en un activo invaluable. Los DMCs, al ser el puente entre los operadores turísticos internacionales y los servicios locales, juegan un papel crucial en la provisión de información fidedigna y en la implementación de protocolos de seguridad, lo que impacta directamente en el ROI (Retorno de la Inversión) de las campañas de marketing y la lealtad del cliente.
La capacidad de aislar geográficamente las operaciones turísticas de las áreas problemáticas es una ventaja competitiva. Permite a los destinos y a los operadores seguir atrayendo turistas, manteniendo la percepción de seguridad y minimizando el riesgo de cancelaciones masivas que podrían afectar gravemente la economía local y la sostenibilidad de los empleos en el sector.
La respuesta de los DMCs en Uganda y Ruanda ante el brote de ébola ofrece valiosas lecciones para cualquier destino turístico. La gestión de la percepción de riesgo es tan importante como la gestión del riesgo real. Para los empresarios del sector turístico, la clave reside en la implementación de planes de contingencia robustos y en una estrategia de comunicación proactiva y veraz.
En un mercado globalizado, cualquier evento externo, sea sanitario, político o natural, puede generar incertidumbre y afectar la demanda. La capacidad de un destino para demostrar que tiene la situación bajo control, aislar las áreas de preocupación y garantizar la seguridad de los visitantes es fundamental para mantener la confianza de los mercados emisores y asegurar la continuidad del flujo turístico. Invertir en protocolos de seguridad y en canales de comunicación eficaces no es un gasto, sino una inversión estratégica en la resiliencia y competitividad a largo plazo de cualquier empresa o destino turístico.






