Una mujer de 43 años permanece detenida en Santa Fe acusada de vender paquetes turísticos que nunca se concretaron. La investigación ya reúne 37 denuncias y el perjuicio económico supera los $33 millones.
Una causa judicial por presuntas estafas vinculadas a la venta de viajes sumó nuevos hechos denunciados en Santa Fe. La investigación apunta contra una mujer de 43 años, detenida desde marzo, acusada de ofrecer paquetes turísticos a través de redes sociales, cobrar por los servicios y luego no cumplir con lo contratado. Según la Fiscalía, el expediente ya reúne 37 casos y el perjuicio económico supera los $33 millones, equivalentes a más de US$ 25.000.
De acuerdo con la hipótesis de la investigación, la imputada se presentaba como agente de viajes y promocionaba propuestas turísticas principalmente mediante Instagram. Los paquetes incluían destinos nacionales e internacionales, con especial presencia de ofertas hacia Brasil.
Las víctimas realizaban pagos a través de transferencias bancarias, billeteras virtuales u otros medios electrónicos. Sin embargo, cuando se acercaban las fechas previstas para viajar, comenzaban las excusas, las reprogramaciones y finalmente la cancelación de los servicios, sin que los damnificados recuperaran el dinero abonado.
La causa comenzó con 19 denuncias, pero en una audiencia reciente la Fiscalía incorporó otros 18 hechos, por lo que el total de casos investigados ascendió a 37. La acusación está a cargo del fiscal Agustín Nigro, quien sostiene que la mujer habría repetido una modalidad similar con distintos pasajeros.
Durante la audiencia, algunos damnificados relataron las consecuencias económicas y personales que sufrieron tras perder ahorros destinados a vacaciones familiares planificadas con meses de anticipación. En varios casos, los pasajeros habían abonado una parte importante o la totalidad del viaje sin recibir luego los servicios contratados.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la comercialización informal de paquetes turísticos por redes sociales. Instagram, Facebook y WhatsApp se convirtieron en canales frecuentes para captar clientes, pero también abrieron espacio a ofertas sin respaldo, operadores no habilitados o intermediarios que no cuentan con garantías legales para vender servicios turísticos.
Desde el sector de agencias de viajes advierten que este tipo de situaciones no solo afecta a los pasajeros damnificados, sino que también deteriora la confianza en toda la cadena turística. Por eso, recomiendan verificar que la empresa esté registrada, exigir comprobantes formales, revisar antecedentes comerciales y desconfiar de promociones con precios muy por debajo del mercado.
Mientras la causa judicial continúa abierta y no se descarta la aparición de nuevas denuncias, el caso expone uno de los principales desafíos del turismo actual: fortalecer los controles frente a la informalidad y advertir a los viajeros sobre los riesgos de contratar servicios únicamente a través de redes sociales.
Fuente Ladevi






