Aunque la inteligencia artificial avanza con rapidez y promete transformar la forma en que las personas planifican sus viajes, en Booking.com consideran que todavía falta tiempo para que los viajeros deleguen completamente el proceso de reserva en un agente de IA.
Así lo expresó James Waters, director comercial de la compañía, quien sostuvo que existe una diferencia entre el interés que despierta esta tecnología y la confianza necesaria para utilizarla en decisiones de alto valor económico y emocional.
El viaje sigue siendo una decisión que requiere confianza
Waters explicó que el turismo no funciona como otras categorías de consumo. A diferencia de una compra cotidiana, unas vacaciones implican una inversión importante de dinero, tiempo y expectativas, por lo que el margen para cometer errores es mucho menor.
En ese contexto, consideró que aún pasará un tiempo antes de que un consumidor le pida a un agente de inteligencia artificial reservar, sin supervisión, un viaje de dos semanas por Europa u otro destino.
La IA crecerá, pero con supervisión humana
Desde Booking.com entienden que la inteligencia artificial tendrá un papel cada vez más relevante dentro de la industria turística, aunque su incorporación será gradual y convivirá con la intervención humana, especialmente en las decisiones más complejas.
La compañía considera que, por el momento, la curiosidad de los usuarios por estas herramientas no se traduce automáticamente en una disposición a confiarles una reserva completa.
La demanda turística mantiene su fortaleza
Más allá del debate sobre la inteligencia artificial, Waters aseguró que la demanda global de viajes continúa mostrando una notable resiliencia, incluso frente a escenarios de incertidumbre económica y geopolítica.
Como ejemplo, recordó que durante la pandemia, cada vez que los gobiernos levantaban temporalmente las restricciones, la demanda turística se recuperaba de manera casi inmediata, demostrando el fuerte interés de las personas por viajar.
El contexto internacional modifica los hábitos de viaje
No obstante, el directivo reconoció que factores como los conflictos bélicos, el aumento del precio de los combustibles, las dificultades en la conectividad aérea y la presión económica sí están influyendo en el comportamiento de los viajeros.
Según explicó, estos cambios se reflejan en los destinos directamente afectados por los conflictos, en rutas internacionales que se vuelven más complejas y también en un componente psicológico que incide en las decisiones de los consumidores al momento de planificar un viaje.
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