La iniciativa permite que niños y niñas de escuelas de Puerto Iguazú recorran Cataratas y Güirá Oga para conocer de cerca la biodiversidad de Misiones. El proyecto busca complementar los contenidos escolares y fortalecer desde la infancia el compromiso con la conservación ambiental.
Desde mayo, estudiantes de escuelas de Puerto Iguazú participan de una experiencia educativa que traslada parte del aprendizaje fuera de las aulas y hacia uno de los principales patrimonios naturales de Misiones. A través de El Monte de la Gurisada, los chicos recorren espacios vinculados con la conservación de la biodiversidad y conocen directamente especies, ecosistemas y características de la selva misionera.
La propuesta reúne al Parque Nacional Iguazú, el Centro de Rescate y Conservación de Fauna Silvestre Güirá Oga, Iguazú Argentina S.A., la empresa de transporte Río Uruguay y guías turísticos. La articulación permite que grupos escolares visiten estos espacios acompañados por docentes y especialistas, con actividades orientadas a la educación ambiental.
El proyecto parte de una premisa concreta: el contacto directo con la naturaleza puede complementar lo que los alumnos estudian en los libros y facilitar la comprensión de contenidos relacionados con los ecosistemas, la fauna y la conservación.
María Elena Fernández, docente de cuarto grado de la Escuela 200 San Ignacio de Loyola, destacó el impacto que tienen las salidas en los estudiantes, especialmente entre quienes hasta el momento no habían tenido la posibilidad de conocer Cataratas o Güirá Oga.
La educadora señaló que durante las visitas observa “una alegría inmensa” entre los chicos y valoró la posibilidad de que puedan aprender a partir de una experiencia concreta. Después de los recorridos, explicó, los alumnos suelen volver a los materiales escolares para relacionar aquello que observaron con los contenidos trabajados en clase.
De esta manera, la actividad no se plantea únicamente como una salida recreativa, sino como una herramienta pedagógica capaz de generar nuevas preguntas y profundizar los conocimientos adquiridos en la escuela.
Desde el Departamento de Conservación y Educación Ambiental del Parque Nacional Iguazú, Florencia Biondi explicó que otro de los objetivos es generar un vínculo de pertenencia entre las nuevas generaciones y la selva que forma parte de su propio territorio.
La propuesta apunta a que los niños reconozcan a la selva misionera como parte de su entorno cotidiano y comprendan desde edades tempranas la necesidad de conservarla. Biondi también destacó la curiosidad y predisposición de los estudiantes durante las actividades, características que convierten a la infancia en una etapa especialmente propicia para trabajar sobre educación ambiental.
Los chicos como transmisores del cuidado ambiental
El alcance de la iniciativa también busca trascender las jornadas de visita. Una de las expectativas es que los conocimientos adquiridos por los estudiantes lleguen posteriormente a sus hogares y puedan ser compartidos con padres, hermanos y otros integrantes de sus familias.
En ese sentido, Iguazú Argentina S.A. acompaña el proyecto dentro de sus acciones de responsabilidad social empresaria, con énfasis en la educación y la sensibilización ambiental. La participación de distintos actores permite combinar conservación, turismo, educación y logística para facilitar el acceso de las escuelas a las actividades.
El Monte de la Gurisada incorpora además una mirada sobre el turismo sostenible, al involucrar a los niños que viven en el destino en el conocimiento y la protección del patrimonio natural que los rodea.
La experiencia busca así que Cataratas y la selva misionera no sean percibidas únicamente como atractivos visitados por turistas de distintos puntos del país y del mundo, sino también como espacios propios para las nuevas generaciones de Iguazú, capaces de conocerlos, valorarlos y participar activamente en su conservación.






